Aprovechando la soledad del sitio, sentí algo más de libertad para poder asimilar su obra, no tenía esas almas que también se encuentran en los museos, ni esos ojos mirando cada vez que alguien camina o pasa o esos oídos escuchando cada critica o explicación que se hace respecto a alguna obra, entonces… solo pude pensar que era maravilloso!
–Laura V. Palama