
Satisfacción incoherente
Sef y SofÃa Leyva
La razón por la que decido declararle mi amor es porque necesito una reacción más allá de la indiferencia. Una vez que defino la mitad de lo que puede aparentar un sentimiento, me encajo en un sobre y me envÃo a otra parte del globo. Hay que mirar a todos por encima del hombro cuando anuncias algo a lo que le quieres asignar importancia, buscar una energÃa eigmática para que cuando te vean con la cabeza en alto ya sea demasiado tarde. Se estará miles de kilometros en medio del mar, con una soga al cuello y ninguna forma de colgarse.
Las horas por la madrugada ponen a cuestionar la misma humanidad de la humanidad y qué tan real puede ser la benevolencia si todo al final resulta como supervivencia. Entre las anomalÃas de la tierra y la lógica del espacio exterior se define una estrategia. Una estrategia creada estrategicamente para confundir las palabras y desentendernos a todos. Cuando los pies se enfrÃan y la subjetividad del espacio habitado se muele, cuando las bestias atacan y consumen la oscuridad de lo que aparenta ser la noche, aunque sigan en horas diurnas, los esqueletos volverán a esconderse y cantarán nuevamente.
Una hora más tarde de la hora acordada se acuesta sobre la almohada. Un sueño lujurioso donde pasa de todo y aún asà no siente nada. Es como estar colgado sobre el mar. Hace frÃo y aún asà el sol llega a quemar la piel. Más que indisposición, se siente un aburrimiento infernal que recalca una decisión impredecible donde alguna vez hubo una explicación cuerda. Una vez cada tanto, el tiempo se congela y se columpia de forma patética sobre la sal y la arena. Se despide de la pista y devuelve todo el pescado, porque todos estamos hartos del mercurio.
Llego a disfrutar el final del mundo cuando lo confirman definitivamente. Es más sencillo llorar lo que se sabe a tratar de descifrar la incertidumbre. Eso último es una receta perfecta para caer en la locura. Si mencionan lo triste que es abandonarlo todo no te espantes, sigues sintiendo fuerza donde lo frágil se hospeda, y esa es la forma correcta para respirar la vida.