Gonz√°lez #537


casi casi casi

por Andrés García

Como midiendo una ecuaci√≥n, estableciendo una frecuencia de cosas, una correlaci√≥n en lo que se asigna por cantidad y profundidad, por tinta invertida o tama√Īo de piscina, profundo en lo que quiero, me digo: S√≥lo una puerta de aislamiento me podr√≠a llevar a la corriente, al camino o al ritmo. Propongo. Empiezo. Organizo y recorto. Sin necesidad de castrar la fuente o de mutilar el origen, otra vez en una superficie, sacando la cabeza, una codificaci√≥n que se escapa a los filtros, otra contenci√≥n inform√°tica que me apela. All√°, otra cosa, y la poes√≠a que pudo haberse hecho con otra velocidad, sin acomodar tanto la postura f√≠sica y midiendo dedos en el mapa. Del mapa, la cuadr√≠cula. Otra manera de mesurar y establecer otra compuerta, que de alg√ļn camino en dimensi√≥n de y para, por y contra, sin y ante. Presentar para alcanzar otra cosa, generar y fluir. Con un contador y otra luz. Es sin medir el pasado o sin volver a poner la idea anterior, sin el antes de los contras y proponiendo otra abstracci√≥n de la materia, ajena, compulsiva, preparaci√≥n, intrusi√≥n, paso entre fuerzas de energ√≠a que de paso a un v√©rtice con una similitud mejor. Hablar de un igl√ļ, como en el otro lugar del otro d√≠a del otro momento al que fui, sintiendo que mi energ√≠a se trasladaba a un hilo, agarr√°ndose en la persona que me escucha y siente una dimensi√≥n menos apacible o m√°s lim√≠trofe. Casi. Sin ser Colombia ni otro lugar en el que viv√≠ y d√≥nde otro grupo de personas me asignaba una forma de presentar el texto sin orillas, el tubo recto y exacto por el cual fluir√≠a el aire. Un camino o un flujo, otro sonido y un rumor que se dise√Ī√≥ en la f√°brica para ser discreto, generando un sistema de pantallas o im√°genes que van a velocidades cada vez menores. Los sistemas. Y su otro espacio que no se mide, pero se asigna en la consigna escrita, manifestando la escritura de la palabra: aqu√≠.

Pienso en mi novia saliendo del ba√Īo, saliendo de su casa para entrar a alg√ļn otro terreno, recordando una llamada o un hilo por el cual ella pudo llamarme, decir que nada importa o que todo pudiese llegar a serlo si se le pone en un contexto o en un color, si se le da una jerarqu√≠a y un borde perimetral de cuadr√≠cula o de mapa. El mapa, o el esc√°ner de lo que fue su pasado y cuestionar un camino de futuro. De sin. De sin lo que pensaba que podr√≠a ser futuro perdiendo la idea. Recordando: La casa en el Tunal y las personas que no vi caminando por su interior, caminando inc√≥modas pero sin tocarse unas a otras, todas acompa√Īando sus cuerpos por otro tacto, las personas, otra cosa marginal en la ceguera, acaso la evocaci√≥n m√°s all√° de otro sentido. Acomodo la espalda. Palabra larga o de muchas s√≠labas que den determinaci√≥n y sonido, que generen un abrazo en el espa√Īol y un desconcierto por la secuencia atrasada del sentido. En otra casa, en otro Tunal, otro est√≠mulo emerge de s√≠ misma y pretende llegarme a√ļn sin verla, la casa, Bogot√°, un lugar al que nunca he ido. Otro hilo bajo la tierra conectando un origen con otra ladera de la monta√Īa—sin informaci√≥n.

Pienso en el lugar y en la descripción, otro desborde en la necesidad de poner una contención de símbolo que diga: esto es esto y uno es uno y con y para y sumando para atraer y pegando el hilo a los compuestos, archipiélago en un compacto y el bloque que se podría interpelar a otro mundo. Ser una mancha grande de tinta en papel. Invocar. Coloreando sin poner otras tintas. Colombia y la mano. Una dimensión para la cabeza, el flujo necesario de la escritura que se necesita, la que aguarda, la que espero yo con un motivo profundo de sentir que se hizo lo que se buscaba, que se compilaron los témpanos para la lluvia y en otra cara atrás del cuadrado, otra hoja.

En la casa del Tunal, un festival de performance. Adentro, cinco personas con el pelo rosado, otras dos con piercings en los pezones, un sujeto que busca un ba√Īo, un perro cojo, pero decir que es cojo es muy generoso porque en realidad no tiene ninguna de las cuatro patas. El perro, (que no sabr√≠a muy bien definir lo que no tiene), se sostiene sobre el piso con sus cuatro mo√Īones que le dan estabilidad as√≠ a veces se caiga por un movimiento o una ansiedad por sentir que pueda correr o caminar pero el cuerpo no le va a dar, y el perro aterido sin saber que su cuerpo s√≥lo le da (o sea, alcanza) para la quietud. Es como una mesa, de esas malas mesas, que se pueden tumbar sin hacer mucho esfuerzo y por eso mismo se tiene mucho cuidado con ellas. El perro manco, ultra manco, totalmente sin punta en sus extremidades, se mantiene con vida porque los due√Īos son animalistas y la vida animal se debe mantener contra viento y marea. El perro cae y sufre, pienso que llora, recordemos, yo s√≥lo pienso sin saber lo que hay all√°, eso y esto es ficci√≥n. El perro fue un labrador rescatado de la calle. El perro fue de una escritora un poco antip√°tica que viv√≠a al norte de la ciudad, donde hay m√°s √°rboles y llueve siempre. La escritora dej√≥ escapar al perro por mirar desde su ventana la calle llena de charcos y camiones viejos que recog√≠an latas o neveras oxidadas. La escritora no sab√≠a si era su momento de morir o no, pens√≥ en el sufrimiento, pens√≥ que la literatura debe ser exacta, clara, sin trucos extra√Īos ni divagar. Digo, escribo diciendo por este c√≥digo, o eso creo que piensa ella. Siento que cada tiempo debo recordar, como el mismo truco de eso que no pretende ser el esto del aquello de la gestaci√≥n de lo presente, que no s√© nada. Y, efectivamente, no s√© nada del perro ni de la casa en el Tunal o de la escritora que se cuestiona. No s√©, eso s√≥lo lo sabe Dios. U otra cosa que haga su trabajo y conozca dimensiones posibles, sin ser juego de cajas chinas, donde un punto genere otra cosa. Coma, que genere una coma y esa coma pueda expresarse en ola. La ola en otro bloque. El bloque en espacio manifest√°ndose en una consciencia atr√°s de lo que se permite entender. Y, sin llegar a√ļn al final de la fiesta en el Tunal, decir que se agradece lo perceptible por las mismas razones por las que se agradece la vida, por la misma raz√≥n por la cual se llega a decir que se dice y se comprueba y se pone y se va para atr√°s, de otra forma, como dibujando para poner otro humanoide que viva en s√≠ mismo, ombligo peque√Īo de beb√© reci√©n nacido que le sale largo como tub√©rculo que se le caer√°.

Pensando a√ļn en otras cosas, el performance que ser√° sostener el cuerpo. Poner al perro en un altar y todos estirar sus bocas como patitos y soplar. Pastel de cumplea√Īos. S√© que el chiste es decir que nacimos adultos y fuimos conscientes y que perdimos o ganamos y recordar y poner un sentido medio tr√°gico en la infancia suponiendo que lo malo fue que los adultos no nos mostraban el mundo. Con la boquita estirada todos soplan para mantener al perro. Jueputa. Se va a caer y qu√© peligro que el perro se d√© contra el piso. No s√© en qu√© consiste el performance. Supongo que en esas cosas. Yo s√≥lo copio y pego. Qu√© m√°s y qu√© menos y casi queriendo entender las piezas se le hace a ese orden. Toca llegar y alejarse, ponerle comba al orden de la idea, generando una elipsis cercana a un palo, a otra orilla, al dibujo de la coma-creando la coma-usando otra cosa. Pero lo que yo diga es mentira. Y mejor dejar hasta ac√° el bloque. Lam√≠ su cobertura, y me cans√©.


La Ruta del Sol

por Juliana Isabella Pardo R.

Explosiones. Malditas de sue√Īos y esperanzas, aqu√≠ nadie nos pidi√≥ que hici√©ramos lo que acabamos de hacer, ¬Ņpero qu√© gonorreas entonces?

En el lavamanos se reg√≥ la sangre, pero la sangre correcta, ¬Ņsabes? La de la copa. La que huele feo. So√Ī√© que mi mama hablaba contigo por tel√©fono y me dijiste que te hab√≠a ca√≠do muy bien. Igual fue raro. ¬ŅSer√° que lo intento? T√ļ nunca dir√≠as que s√≠ de todas formas. Por eso tengo dolor de cuello y me levant√© como si estuviera enguayabada sin estarlo. Es medio d√≠a y sigo medio dormida. Nos amamos los dos o algo por el estilo, no lo s√©.

Pero todo fue para decir que entonces no. Entonces no corras de vuelta con otros, ¬Ņs√≠? Pero no te quedes tampoco en mi cuarto. Diles que se apresuren a coger el tren y se vayan para Villa de Leyva donde no llega ning√ļn tren o que me cojan del pescuezo y me lleven por la Ruta del Sol. As√≠ tal vez pueda acordarme del sabor de los viajes con mi familia antes de que cada uno se fuera por su lado y hubiera dos opciones de a d√≥nde ir a dormir y otro par de patas bailando al lado de cada uno.

Excepto de mi hermano. √Čl que se cree la verga y la verdad est√° mejor que antes, s√≥lo que todos seguimos con la idea de que sigue siendo el man de quince a√Īos que madreaba a todo el mundo y tiraba la puerta hasta que del marco se empezaba a desquitar el concreto y los parches de pintura blanca ca√≠an al piso como delicadas hojas de primavera o algo parecido. Es que aqu√≠ no tenemos estaciones, por eso estamos arrechos y maleducados todos los d√≠as del a√Īo. O no lo s√©, tal vez soy s√≥lo yo.

La verdad s√≠ me gustar√≠a estar and√°ndome por la Ruta del Sol. Con mi pap√°. Esa que va derechito derechito y llega a Santa Marta y luego no decirle a nadie que ese es mi lugar favorito en el mundo. Porque entonces me mirar√≠an feo porque como siempre: este pa√≠s es un hueco, a nadie le gusta nada y todo lo mejor en el exterior. Pero es que yo en Santa Marta no me siento como en ning√ļn otro lugar del mundo. Con la vista al mar y los camarones baratos y las chanclas todo el d√≠a, tom√°ndome un chocolate caliente en Crepes & Waffles, en vez de un helado como una persona normal, mientras mi pap√° se r√≠e y mi mam√° pide un jugo de corozo y el viento sopla desesperado lanzando arena como si fueran agujas e igual yo le digo mientras me quemo que lo amo y me morir√≠a por √©l. Esa es la Santa Marta que me sabe a todo lo que ya no es, ¬Ņentiendes? Ahora podr√≠a volver, pero no con toda la gente con la que iba antes. Que eran s√≥lo otras tres, pero ahora s√≥lo podr√≠a ir con dos o con uno. O nunca m√°s. Esas son las cosas que nadie te dice cuando tus papas se empiezan a mirar feo y triste.

Sigo en el suelo regada con las memorias de anoche y por anoche me refiero a que estuve mirando Tik Tok dos horas en la tasa del ba√Īo tratando de ahogar la ansiedad de que mis esfuerzos rom√°nticos terminen en la basura y me siga doliendo la espalda para siempre sin importar cuantas veces vaya al quiropr√°ctico. Y es que han sido muchos d√≠as de ir al quiropr√°ctico. Y muchos d√≠as de pensarme las cosas rom√°nticas. ¬ŅQu√© es esto de levantarse como si tuviera guayabo y lo √ļnico que hice antes de acostarme a dormir fue masturbarme despacito y quedarme dormida justo despu√©s de venirme?

Me da miedo el alcohol cuando estoy con desconocidos y sigo psicoseada de la vez que me emborrach√© y le empec√© a abrir el coraz√≥n a medio mundo y ni siquiera me acuerdo. Qu√© asco. Malditas porquer√≠as del coraz√≥n y de ganas de no hacerle da√Īo a nadie. Pero aun as√≠ llega el sue√Īo ocasional de martillar a alg√ļn violador hasta la muerte en alguna calle oscura. No le digas a mi psic√≥logo porfis.

Estoy de vacaciones. Lo que significa que no hay rutinas y yo no tengo que hacer nada m√°s que escurrirme hasta la sala de televisi√≥n de mi pap√° y desayunar mientras veo Brooklyn 99 y luego tirarme en el sof√° a seguir viendo y luego almorzar y seguir viendo y luego cenar y seguir viendo y cuando me canse acostarme en mi cama a consumir porno y luego dormir. Pero eso ya lo hice por dos meses cuando me gradu√© del colegio. Ahora no s√© a qu√© sabr√°n estos otros dos meses casi iguales pero diferentes porque ya estoy grande y nadie me rega√Īa y me dice qu√© hacer, pero me mata este calor col√©rico record√°ndome que definitivamente no estoy en la capital estudiando.

Ay reg√°√Īame. Reg√°√Īame como antes que me rega√Īaban por todo y me lo tragaba enterito. Que ella me gritaba y yo me sent√≠a del culo, pero as√≠ eran las cosas: predecibles y amorosas. Ahora nadie me rega√Īa, pero me siguen sabiendo a culo la paz y el silencio de mirar por la ventada y ver todo bonito. Entonces cuando bostezo se me apagan los ojos y se me olvida que ando en un veinteavo piso y no en mi casa o en La Ruta del Sol. Pero all√° no hace tanto calor como el de esta sala malparida con el sol achicharrante afuera y esas hojas de palmeras graves. No me encantan las palmeras, prefiero los √°rboles, pero igual tambi√©n son bonitas, especialmente cuando huele a carne molida con arroz y lentejas y pl√°tano maduro que me tengo que ir a sentar a la mesa como todas las otras veces que‚Ķ

La Ruta del Sol termina en Santa Marta. Pero yo no voy por La Ruta del Sol. Quiero llegar a Santa Marta. Pero no es la misma Santa Marta. Y no es la misma Ruta del Sol.