González #591

NOTA EDITORIAL
Azuul Torrentti & Álvaro Cifuentes

El González is back, bitches

El González —como Hocus-Pocus, Jesucristo y el cast de Camp Rock— es una de aquellas cosas de la vida que vienen y van, mueren y reviven, duermen y despiertan; que parecen esfumarse sin rastro cuando de repente ¡puf! un día miras instagram y están ahí, vivas y andantes, dando un concierto o anunciando una secuela o, como nosotros, sacando una nueva edición.
Creeríamos prudente ofrecer disculpas por esta prolongada ausencia, y no es por señalar culpables, pero hubo ciertos problemas técnicos y administrativos que nos mantuvieron en silencio durante este inoportuno hiatus. Contraseñas olvidadas, topes de almacenamiento, archivos extraviados… en fin, una odisea.
En cualquier caso, estamos inmensamente emocionadxs de presentarles a sus nuevos co-editores del González:
Azuul Torrentti y Álvaro Cifuentes.
Nuestra intención es llevar esta revista con la mayor imparcialidad posible, con el espíritu Gonzalezco que siempre ha tenido, e intentando mantener la cantidad de referencias a One Direction a un número prudente.
Por último nos queda reiterar aquel mismo espíritu de
El González: envíen lo que quieran publicar, que aquí lo escuchamos, lo leemos, lo sacamos.
En esta edición y las siguientes irá todo lo que se envió
en los últimos meses de silencio, para que no crean que lxs olvidamos.

Con emoción,
sus nuevos editores,
Azuulito y Acif <3


NOS ENVÍAN

¿Por?

Sef & Sofía Leyva


Hay una costumbre de acción-reacción-indiferencia, la cual existe en ciertos casos (y alucino en otros). Algo salvaje de la autoconservación de un humano típico—entre tanto estímulo emotivo que culmina en la ignorancia autónoma.
Tengo una gran margen de error en cuanto hablamos de palabras de ánimo, pero las molestias sí me superan y me motivan. Mi molestia, prefiero llamarla mínima, unas lágrimas y me limpio la cara. Porque soy sensible y se me resbalan las letras de las manos.
Solo me pregunto cosas que ya se preguntan de afuera, las cuales siempre concluyen de la misma forma.
Una pregunta a una incógnita:
“¿Por?”
Una despedida desabrida, porque de despedida no tiene nada, demostrando que nos hizo falta la enseñanza del “hola” y del “adiós”. Un peso indescriptible, porque la impotencia me vuelve parte de lo que juzgo. No saber qué hacer, ni a quién acudir; la constancia de la frustración colectiva.
Si lo que llamamos ayuda es algo selectivo, no es de imaginar que un recurso tan importante para la comunidad se haya quedado detrás de una puerta de cristal inquebrantable. O que la única forma de ser visto sea estar bajo un título que encuentran más llamativo, más rentable, más valioso.
Cuando el artista hace su arte y es aplastado por querer comprender su camino, cuando le arrancan lo que realmente es importante.
Comunidad.
Una separación que rompe más allá de una oración. Un quiebre que comienza desde arriba y se autodestruye en adelante. Más allá del puente de comunicación esencial se encuentra una posición que debería ser intocable, y sin embargo no lo es. Más allá de una postura, se encuentra lo que respira y lo que comparte. Más allá de la molestia y la preocupación, del “¿Qué haré ahora?” O el adorable “¿Qué harán ellos ahora?” Me encuentro con la negación de lo indispensable y la intervención humano a humano.
No hay palabras de amor plano, ni despedidas claras, pero eso no es a causa de una carencia nuestra. Es lo que nos brindan y a lo que podemos responder. Mientras que lo que es realmente importante se diluye en grandes pantallas esparcidas por las paredes, y edificaciones con títulos de color verde. Nos arrancan lo verdadero.
¿Qué tiene que ver?
Algo, en alguna parte.

-Sef y Sofía Leyva


DE INTERÉS COMÚN

Un correo

Comité Editorial

La semana pasada llegó un correo. Aquí lo copiamos, por si no lo vieron:

“Mis queridos todos
Escribo con mucha tristeza, la Facultadad de Artes y Humanidades ha decidido que hasta hoy 11 de agosto trabajaré en Departamento de Arte.
Los llevo a todos a mi corazón, tengo una inmensa gratitud por todos ustedes. Deseo lo mejor para sus vidas y proyectos personales.
Perdón por este mensaje tan corto, pero mi profesora Amy me enseño que la mejor escritura es desde la vulnerabilidad.
Los voy a extrañar mucho 💜

Yennifer”