González #620

chao.

Nemo

A mi primera amiga de la universidad, que conocí en
inducción porque no nos
dejaban entrar a la universidad (foquin senecare)

A la que tenía un hongo con cuerpo desnudo tatuado en el brazo

A la que escogió cosas de fnaf para la entrega final de dibujo objeto y ahora es mi pana

A las que me acompañaron a las 8pm hasta mi casa cuando nos dejaron en la autopista volviendo de una salida

A la que me invitó a su
apartamento entre clases para ver Teen Titans

Al que conocimos porque tenía puesta una camiseta de mcr

A una de las más pilas de la carrera que me admira de vuelta

Al que le dejé de hablar hasta que se disculpó con mis amigas

Al que le hablamos porque le gustaba sonic, pero no tanto como a Sef

Al que gastaba mucha plata en mí para compensar por
su maltrato

Al que se fue porque ya no le gustaba este baile

A la que más me hizo
conversación en TIA

A la que encontró un papel con un chiste malo en mi ex-taller y lo pegó en el suyo cuando tomó ese lugar

Al que parece tratar de llamar mi atención todavía como si me extrañara

A mi primer amigo trans de la universidad, aunque ya no
seamos amigues

A la que acompañaba siempre a fumar aunque no me aguantara el humo y el olor

A la que hizo un guarapo
artesanal para lo de prácticas de lo público (mi primera vez tomando alcohol)

Al que me ayudó a
re-enamorarme de la cerámica y disfrutar mi último semestre

A la que que me ayudó a dejar de sentir cringe de mí misme

A la otra que le sabía a sonic, pero todavía no tanto como Sef

A la que le hizo copy paste a la disculpa que nos mandó a mi y a mi mejor amigue

Al que hizo todo lo que pudo por ayudarme a sacar mis
baldosas

A la que me dio la oportunidad de soltarme y quitarme la pena de mostrar lo que hago

A la que me dejó quedarme
hasta tarde en su casa mientras esperaba a alguien

A la que no tenía sombrilla en la fila del 18-3 y terminamos conversando todo el camino

Al que me enseñó las
herramientas y habilidades más útiles que aprendí en la carrera
Al que me ofreció prestarme un libro de hongos el día que me conoció

A la que me hizo preguntas que sigo reflexionando

A la que entendió el propósito de mi arte cuando otros lo
devaluaron por su formato

A mi nueva amiga¿ del taller de cerámica

A las que me ayudaron cuando tuve un ataque de pánico en clase

A la que ponía la mejor música en el taller de cerámica

A la que puso Belanova mientras trabajamos en una entrega de pintura básica, compartiendo el gouache

A la primera profesora que me llamó por el nombre que me gusta

A la que me animó a presentarme con ese nombre frente a toda una clase por primera vez

Al primer profesor al que me atreví a decirle mis pronombres

Al que dictó la clase en la que conocí a una de mis mejores amigas, que pasó a ser
una desconocida

A la que me acerqué gracias a nuestros talleres en Prima
Al profesor que nos habló de las viejas caricaturas de su infancia mientras trabajabamos en nuestras entregas de dibujo básico

Al que me habló de una raza de hongos de dnd porque me vio trabajando en mi tesis

Al que hablaba de Shrek sin
falta en todas sus clases

Al que siempre me saludaba y me preguntaba por mí y mi proyecto

A la que me regaló un sticker random de Paramore

Al que me acompañó hasta una galería sabiendo que su mejor amigo se iba a emputar por eso

Al que vendía unas papas muy buenas abajo del espinosa

A la que me hizo el favor de devolverle un juego a mi ex

A la que me pidió que le vendiera el libro de mi tesis y me subió el ego

A las que les enseñé la magia del martes de pizza cuando todavía estaba el pan pa ya

A la que me vendió muchos medicamentos, chokis y maní

Al que siempre tenía un buen chisme para contar

A la que me explica chistes matemáticos

A la que entiende profundamente mi amor por los hongos porque lo siente también

Al que me enseñó todo lo que ahora sé sobre la madera

Al que realmente sigo odiando pero escogí la paz por el bien común

A la que conocí en el taller de cómic y nunca volví a ver
porque se graduó de derecho

A la que apoyó (literalmente) mi primer libro de hongos

A la fan numéro 1 de mis honguitos

A la que me ofreció muchas mandarinas que nunca acepté

A mi jurado de tesis que no se molestó en leer mi texto

Al jurado que si leyó y entendió la vibra

Y a todxs lxs que todavía me saludan pero a veces no saludo de vuelta porque no lxs reconozco (lo siento)

Sef y Sofía Leyva

Hace tres años, más o menos, diagramé un González. Lo hice horrible, pero en su momento decidí fingir demencia y decirme “Si Sef lo hiciste increíble”. Cuando se me pasó el delirio y entré en razón me empezó a dar mucha pena por todo lo que hice mal. Me dijeron que no pasaba nada que así se aprendía. En esas épocas también tenía un diario, donde escribía todas las noches un resumen de mi día y uno que otro pensamiento suelto.
“He dormido mucho mucho” “Me siento muy cansada” ¿Algún día dormiré y no despertaré cansada? “Estoy tratando de pensar” Sigue tratando reina que ya casi lo logras.
Me he dado cuenta de que perdí una parte clave de mi identidad entre mi vagancia y auto-exigencia. Siempre he tenido un grave caso de perfeccionismo disfrazado de flojera, el cual atentó contra mis calificaciones ya sea en la tierra como en el cielo. Leerme nuevamente me trae malos recuerdos, así sea mi yo de hace tres años, o mi yo de la semana pasada. Algún día, quizá, seremos libres de la pena y podremos odiar y amar a gusto sin sentir rechazo a nuestra falta de apatía. Fue interesante jugar a que no tenía límites, dejé de usar mi diario y agarré el González para decir lo que sea de la forma que sea. Y nadie me dijo nada, o más bien, nadie me dijo que no. Agradezco eso último, un diario físico nunca me regañaría por decir lo que siento. No tengo moraleja ni conclusión. De hecho, me siento más confundida que nunca, pero un poco más ligera.