González #226

Lluéveme la cara, el cuerpo, los pies, quiero que sentir que la tierra lodosa se vuelva y comience a hundirme sin remedio para volver a nacer, con otro aroma con otro color, con otro aspecto que solo podrá acontecer cuando tus calles se vuelvan cataratas, marejadas de agua furiosa que revuelve el pavimento para llevarse todo aquello que no hace falta perder.

–Djane Rodríguez