GONZÁLEZ #536

“La hiedra” Los Panchos

Edén.

Es un cortauñas normal, plateado. Tiene un huequito en la punta de atrás, seguramente todos los cortauñas lo tienen, debe ser para amarrarlo a otra cosa y no perderlo ¿al llavero? De pronto a la bolsita de cosas para viajar. Yo lo llevo en una bolsita junto a una crema, el peinador de cejas, el bloqueador, curitas, hebillas y el neurexan, para los nervios. Tiene una forma muy extraterrestre, como una nave nodriza. No hay nada en su geometría que sea inconveniente, que no tenga propósito, aunque no necesita tener propósito para ser perfecto. Cada uno de sus lados es completo por sí sólo, la parte de abajo es la parte de abajo, no pretende ser nada más. En la mitad vive el gachito para sacar mugre de las uñas, alguien una vez me dijo que es la parte más importante del cortauñas. Arriba está la placa que se gira sobre un eje para hacer palanca y cortar, cortar uñas. Que bonito. Es un objeto que llegó a su fin, que ya no va a evolucionar, no necesita mejorar, es todo lo que alguna vez podría llegar a ser, cualquier intento de mejorar el cortauñas es un acto egoísta del humano, eso es muy feo. No necesita color, el plateado es el aspecto más llamativo que la naturaleza puede brindar, refleja la luz, es metal.  

Sur formas son simples y muy modernas. Aun cuando es un objeto que quita, que rompe y corta, sigue siendo delicado y grácil. Qué actividad tan noble que la de cortarse las uñas, cortarse las uñas con un cortauñas. Me retracto cuando dije que tiene una forma muy extraterrestre, no, eso es una observación sin cuidado, en realidad tiene una forma muy humana, para los dedos de una persona humana. De pronto lo único reprochable del cortauñas es que se escriba “corta – espacio – uñas” el cortauñas no son dos (corta (1) + uñas (1) = 2) el cortauñas es uno ( cortauñas = 1), igual eso no le concierne al cortauñas, eso es un problema del lenguaje, de las palabras, es un problema humano y no de objetos.

    Este que tengo en frente tiene grabado en la placa de arriba que se gira para hacer palanca la palabra “Eden” sin tilde. De pronto es un nombre propio que no lleva tilde “Hola, Eden” pero no creo, yo en cambio pienso que es Edén con tilde, y habla del lugar donde Dios puso al hombre hecho de barro. Si hay algo que agregarle al cortauñas es la palabra Edén (con tilde), donde vivió el primer hombre, que, aunque de barro, tenía uñas.

Sacado del ejercico “describir” de la clase  de Escritura  Experimental

María Antonia Plata